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  • Foto del escritorMara rO

La incomodidad de las mujeres

Actualizado: 13 feb 2023



Hace ya tiempo que empecé a quitarme filtros que tenía enquistados en el cerebro, eran similares a la máquina de medir la visión en la óptica, pero estos filtraban el pensamiento, las opiniones, los deseos, la voluntad... y lo venían haciendo desde el minuto uno.

Como digo, desde que empecé a quitarme filtros, y he de decir que con especial rapidez hace casi seis años ante la inminente llegada de mi hija, descubrí que hay una cuestión común que rige todas las luchas a las que me enfrento por ser mujer pensante consciente y sin "filtros" y se me hace muy interesante, y es la incomodidad.


Me parece importante empezar por explicar lo que las feministas angloparlantes han definido como "manspreading" que es el hábito de un gran número de hombres de sentarse con las piernas excesivamente abiertas en los transportes públicos usurpando el espacio perteneciente, por civismo y respeto, y por derecho propio, a las personas colindantes, especialmente cuando las colindantes suelen ser mujeres que por convención social cierran las piernas y procuran ocupar poco espacio, y sí esto es así, lo hacemos inconscientemente, te invito a autoanalizarte en tu manera de ocupar el espacio público.

Las mujeres hemos aprendido a vivir incómodas, empezando por la ropa, siguiendo por el calzado, pasando por el pelo, siguiendo por el espacio público, ad infinitum...

Por lo general y esto me lo han corroborado comentarios en foros de internet y amigos, se argumenta o acepta socialmente que esta manera de ocupar el espacio es una necesidad física imperante que roza en el derecho humano por cuestiones de genitalia.

Aún a día de hoy no sé cuando, como y quién decidió que las que tienen vulvas prefieren arreplegarse y que es genético para las mujeres cruzar las piernas, algo bastante nefasto para la circulación sanguínea.


Hay un blog fantástico que en inglés se llama "Créeme no los tienes tan grandes" que recopila fotos de las posturas tan absurdas que algunos practican en los transportes públicos de todo el mundo.


Veo que este tema empieza a calar en la sociedad en general y es muy interesante observar las reacciones que desde el privilegio y la convicción del derecho a la comodidad a costa de la incomodidad ajena se emiten por doquier. También veo como se justifica con analogías tan absurdas y estereotípicas como que van a empezar a quejarse del perfume que llevan las mujeres.

La apertura de piernas de un hombre a costa del espacio público de una mujer es un gesto de poder, de refuerzo de una jerarquía social y un orden establecido, de prioridad de unos genitales sobre los otros, de perpetuación de un orden. De importancia de la presencia de un cuerpo a costa de la invisibilidad de otro. De sometimiento y doblegación. De una sexualidad que controla a otra. De una ocupación a todos los niveles de unos, frente a una asfixiante falta de espacio para otras.


El patriarcado es a las mujeres como colectivo lo que un marido violento a la mujer que abusa.


Pero volviendo al "manspreading" lo curioso de este gesto tan básico es que cuando se desafía como mujer abriendo las piernas cómodamente como vengo haciendo desde que me quité los filtros, las expresiones que recibo son de ultraje, sorpresa y molestia, conclusión, las que incomodamos somos nosotras. ¿Qué necesidad tienes tu de comodidad? Parecen decir sus caras.



La ecuación es muy simple y se repite una y otra vez en la opresión sobre las mujeres.


Te quito tus derechos impongo mi voluntad sobre la tuya, te robo la identidad, me invento quién eres y cómo debes sentirte, y si te rebelas, eres radical, agresiva, feminazi. El discurso de fondo es que es muy incomodo para todos que tu no aceptes tu incomodidad sin rechistar.


Qué te cuesta aceptar que se alquile tu útero, por qué no te apartas cuando vas por la calle, qué más te da que otras quieran ser un "florero humano", por qué tienes que reaccionar con ese baboso, no todo lo tienes que ver siempre por el lado feminista...Son las cosas que implícita o explícitamente se nos dice.


Esto lo veo incluso en las caras de los hombres que me quieren o me han querido, los progresistas, pacifistas, bien intencionados y cultos en los que confío y quienes sé que no sólo no me harían daño sino que sufrirían con mi dolor. Incluso ellos cuando me escuchan hablar de la defensa de mis derechos, en mi queja, que es como mi apertura de piernas simbólica para recuperar mi espacio, buscan argumentos que parecen decir que quizás es mi queja la que me incomoda, que quizá verlo todo desde la perspectiva de recuperar mis derechos es agotador...Y monotemático, que yo lo veo así porque soy "militante", "radical", "extrema"...No sé cómo ser sosegada cuando me roban mis derechos, parece ser que cuando nos están matando, violando, aterrorizando, cosificando, manipulando, etc...Deberíamos pedir de buenas formas que dejaran de hacerlo. Una vez más las iniciadoras del conflicto somos nosotras.

Si yo en el autobús me encogiera y aceptara sería todo tan fácil. Y es que claro para el privilegiado el problema no existe hasta que la oprimida lo nombra, y por tanto según el privilegiado ella es quien lo crea.


Y yo pienso, qué suerte debe ser poder ver la vida desde una perspectiva en la que lo más básico no te requiera esfuerzo, ya es tuyo. El sitio en el autobús, el paseo por la calle, la atención de los demás, el sueldo, el reconocimiento de tu esfuerzo, la comodidad de existir en tus propios términos... Supongo que eso debe ser una suerte porque entonces podrás dedicarte a todo aquello que desees.

Y he aquí una parte esencial del privilegio vs la opresión.

Las oprimidas tienen que dedicar una gran parte de su tiempo y de su vida a luchar por lo que a otros les viene dado. Una trágica forma más de controlarnos aún más allá. El sistema se asegura de que gran parte del tiempo, de la vida, se nos vaya en la lucha


El privilegio es aquello por lo que no tienes que preocuparte.


La incomodidad un entrenamiento para la sumisión.


Las mujeres estamos incomodas, nos aprieta el patriarcado y no nos lo vamos a poner ni con calzador.


(Publicado en facebook en 2016)

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