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Entrevista a F.A.C.

Lo personal y lo político

(Entrevista realizada como voluntaria para FiLiA, que será publicada en inglés en breve)


Mi mañana empieza casi como tantas otras, llevando a mi hija al colegio, hablandole del concepto de sororidad y explicando una vez más que su madre, intenta, como puede, ser parte y testigo de la historia, le cuento que por ello y como voluntaria en FiLiA voy a entrevistar a dos mujeres que están haciendo eso, historia, por haber creado un nuevo partido feminista en España.

Intuyo que poco de esto le afecta a una niña de diez años, y me doy cuenta de que, por fortuna, quizá aún no imagina lo trascendental que es esto para nosotras. Porque aunque esto ocurra en España, creo que es el primer partido feminista que nace como respuesta a la ola de neoliberalismo promotor de género que parece invadir el mundo entero con sus ideas negacionistas del sexo.

Me despido de mi hija, mientras intento no estar nerviosa, pero lo estoy.


Yo he llegado a el feminismo desde mi largo historial de abusos y a raíz de mi activismo por los derechos de las mmujeres en el parto y sé que la maternidad es a veces es un tema conflictivo en el feminismo. Yo casi lo considero un trauma político. Y con razón, el feminismo fue una respuesta a que se nos relegara a parir y maternar a menudo a lo que hoy consideraríamos el fruto de violaciones. Se nos condenó a ello , se nos limitó a ello y sin alternativas ni escapatoria, y no es un tema resuelto, ni mucho menos superado.


Y estas mujeres con las que estoy a punto de encontrarme, tienen trayectorias impresionantes y las dos son feministas coherentes, claras y directas.

Las admiro, las he leído, pero también en el pasado disentí precisamente con su presidenta, Pilar Aguilar, por ese tema.

En estos días en los que las redes fomentan el desencuentro y poco debate, me alegra poder hablar con ellas cara a cara.


Han sido increíblemente amables y han accedido a mi entrevista inmediatamente, incluso estando en plena campaña de presentación a los medios.

Hoy entrevisto a dos de las mujeres que forman este nuevo partido, Feministas Al Congreso, FAC. Ellas son:


Pilar Aguilar Carrasco, una conocida y reconocida feminista que ha escrito y escribe para diferentes medios, analista de ficción audiovisual y crítica de cine, profesora. Licenciada en Ciencias Cinematográficas y Audiovisuales por la Universidad Denis Diderot de París. Y ahora presidenta de FAC.


Y Juana GallegoAyala que es profesora de periodismo, periodista y escritora.. Y ahora, vicesecretaria general primera de FAC.





Me he preparado la entrevista leyendo su programa, algo que hago desde una perspectiva de mujer emigrante, escéptica y desencantada, como tantas otras, con el panorama político español, leo su programa buscando, sin querer, alguna pega. Casi para excusar mi apatía política. No la encuentro, su programa electoral es impecable, claro, coherente y promete trabajar por todo lo que las feministas llevamos siglos esperando.


Tras las confusas presentaciones, a las que inducen estos encuentros virtuales, en los que se empieza por lo técnico más que por lo personal. Empezamos.


Ayer presentaron su partido en Madrid, y se les nota con esa energía de quien anda en un torbellino de emociones y teniendo que estar en mil eventos, les pregunto si están ilusionadas, responde primero Juana Gallego y lo hace con tanto entusiasmo que la pregunta se vuelve inmediatamente redundante.

Explica que para ella es muy importante lanzar este nuevo partido, ya que hay una serie de factores politicos que la llevan a creer que este es el momento, pero también me recuerda que al ser mujeres de cierta trayectoria feminista para ella personalmente se trata también de finalmente llevar su feminismo al congreso, tal y como reza el nombre del partido.


Pilar recuerda además algo que me resulta inspirador por lo poco que se dice:

“A las feministas nos ha llevado años conquistar nuestros derechos, pero los hemos conseguido”. Y hace referencia a Reino Unido, “allí se pasaron 60 años para conseguir el voto, pero lo consiguieron”. Me recuerda con la fuerza de quién sabe que rendirse no es una opción, que las feministas siempre nos hemos enfrentado a los problemas, “no con optimismo bobalicón”, apunta, “si no con una mezcla de saber que podemos conseguirlo y un.. y es que si no para qué”.

Casi la interrumpo en mi entusiasmo, diciendo: “Es que no hay otra ¿verdad? No hacer nada sabiendose oprimida no es una opción” digo, y las tres acordamos al unísono: “No no, eso no es una opción”.

Les cuento que me he puesto al día de manera un tanto atroapellada y que había leído a Nuria Coronado preguntarles acerca de el hecho de que ya existe un Partido Feminista en España, y que aunque las comparaciones son odiosas, yo tampoco puedo evitar preguntar ¿en qué difieren?

Aguilar muy educada y elegantemente me dice:

“Bueno, comparar implica inevitablemente un juicio y no se trata de eso, pero sí es cierto y es una realidad evidente que durante 40 años el partido feminista español no ha conseguido lo que se esperaba de un partido que representaba al movimiento feminista. Y además pese a llevar tantos años no es un partido que tenga raigambre con las asociaciones de mujeres ni dentro del movimiento feminista”.

Y prosigue: “Nosotras apostamos precisamente por llegar a todas las mujeres, a los barrios y a los pueblos. A todas las mujeres y asociaciones y trabajar con ellas y elaborar planes de trabajo conjuntos”. Y aquí Aguilar, apunta algo muy importante: “Ayer, precisamente lo hablábamos, nuestra intención es llegar también a mujeres que sienten cierto malestar en sus vidas, pero que quizá no saben que el feminismo es precisamente la vía para mejorar su situación”.

A lo que Gallego añade: “quizá el partido feminista español además, surgió en un contexto diferente, en los años 80 y quizá quizá” reitera cuidadosamente “no hubo la misma conexión con el movimiento y las mujeres, creo que FAC llega en un momento muy diferente en el que puede conectar mejor.”


Les digo que efectivamente lo que recojo de su programa y de sus palabras es una intención de estar más “a pie de calle” y de redes, y Pilar recalca: ¡Y conectadas con el movimiento feminista!

Ambas insisten en que su intención política rehuye del foco personal y por ello no entretienen siquiera la posibilidad de perderse en un posible comportamiento elitista. De hecho ambas son conscientes de ser más bien iniciadoras y por tanto transitorias, algo que ya deja claro Aguilar en su presentación en el dossier de prensa. No quieren convertirse en una institución ni acomodarse en sus roles. Y yo las creo, de hecho si algo me atrapa de las dos es su honestidad y coherencia, en la que puedo verme rápidamente reflejada.


Como emigrante, desde lejos, veo que en España el movimiento feminista es muy fuerte y muy potente, especialmente en las manifestaciones y en las redes. El 8M en Madrid en el 2018 fue absolutamente histórico, se estimó una participación de medio millón de manifestantes pero además 6 millones de mujeres se sumaron ese día a la huelga. Y en el 2019 siguió creciendo. Pero a su vez hay un enorme desencanto político. Ya que Podemos, un partido de tan sólo 8 años de historia que se declaró feminista y que gobierna en coalición con el PSOE (el partido socialista español) ha acabado traicionando al feminismo de manera impensable, entregandose por completo a la neologia de género y no cumpliendo con los minimos esperados. Además el covid junto con el transactivismo agrediendo a participantes de manifestaciones feministas parece mermar esa fuerza.

Cómo os enfrentáis a esa dicotomía, de tener que argumentar una nueva defensa y al tiempo las reivindicaciones antiguas pendientes les pregunto.


Aguilar, explica: Bueno, para eso hay un programa como partido y si bien ya hemos esbozado las líneas generales, en nuestra presentación, sabemos que la tarea y responsabilidad es llenar ese programa de contenido”.

Son conscientes de que ese programa no se puede quedar en la queja sino que hay que concretar y hacerlo en cuestiones y leyes ya existentes.

Me recuerda Aguilar, que ya hay una propuesta de ley en cuanto a la abolición de la prostitución lanzada por el partido feminista y que ellas obviamente la hacen suya también. Continua: “Es decir hacer un partido que recoja todas las necesidades que ya están trabajando diferentes asociaciones, en todo lo que afecta a las mujeres”, enumera entonces una lista a modo de ejemplo en la que menciona a las “Kellys”, las mujeres discapacitadas, las cuidadoras, y prosigue: “queremos desmenuzar la agenda feminista y hacer un programa concreto y reivindicativo”, me habla directamente ahora porque sabe que mi especialidad es la violencia obstétrica y me incluye al decir que quieren trabajar con mujeres como yo, que ya trabajan en determinados activismos para elaborar una agenda politica concreta.

Y en cuanto a defendernos del neologismo de género y la cuestión de la ley trans le pasa el testigo a Gallego quien me reitera: “Nuestra agenda se basa en hacer políticas reales para mujeres con problemas reales y tangibles, y además al hacerlo saldrá beneficiada toda la sociedad, puesto que esto se ha comprobado históricamente. Y si bien es cierto que lo referente a la ley trans y políticas de identidad de género es lo que nos ha puesto en pie de guerra”. Y aquí dice algo en lo que concuerdo plenamente: “No se trata solamente de la ley trans, sino de este intento de volver irrelevante el sexo biologico que es la base sobre la que se construye la desigualdad de las personas, es decir no es que nosotras seamos como se nos dice…biologistas o que creamos que sólo nos define el sexo”. Aquí no puedo evitar intervenir y decir: “Todo lo contrario”. Juana lo secunda y repite. Y con énfasis concluye: “Es que no podemos permitir esta ofensiva internacional que diluye lo que es ser mujer y por tanto diluye nuestras reivindicaciones ``.

Y me doy cuenta de que nuestra indignación nos une y confío en que esa indignación sea colectiva y activa.


Me explica con gran vehemencia que esto nos afecta de pleno y a nivel ya palpable. Ya vemos casos que afectan a la coeducación y a la salud. Hablamos de la preocupación real, entre las familias por no poder proteger a la infancia, y la empatía hace que empecemos a compartir diferentes anécdotas y ocurrencias políticas, tanto en España donde están ellas, como en Reino Unido desde dónde hablo yo.

Confían en que está tendencia irreal y acientífica que parece inundarlo todo, caiga por su propio peso, pero les preocupa el daño que ya está causando y para ellas además de proteger a la infancia es que no se puede permitir la apropiación de lo que es ser mujer ni del feminismo.

Les pregunto con cariño y admiración y proyectando mi desgaste con apenas 11 años de activismo, como sienten la urgencia, con trayectorias evidentemente más largas que la mía. Les digo: “ ¿Es constante? ¿Os desanimais? ¿Se intensifica o fluctua?”

Gallego, me cuenta anécdotas que pese a la diferencia generacional podrían ser las mías, y se pregunta con mi mismo estupor cómo fue qué pasó de ser la feminista de la universidad, la que colaboró activamente con colectivos transexuales a ser declarada transfoba. Y nos cuenta como esto la ha llevado a activarse y no callar. “Porque no podemos llegar hasta aquí para callar”


Me resulta significativo, a la par que lógico, que el proceso mental y nuestras frases sean tan idénticas para las tres, pese a las diferencias personales y generacionales.


Aguilar por su parte nos relata cómo ha vivido ciertos momentos inevitables en cualquier activismo, difíciles, confiesa. Pero también recuerda cómo hubo un tiempo en el que el 8M no aparecía en los periódicos ni era el evento multitudinario que es hoy. También se reafirma una vez más en un optimismo heredado de nuestro movimiento, que me sorprende a nivel personal no haber tenido más en cuenta y por ello me resulta inspirador.

Nos cuenta como consiguieron parar la Ley Gallardón algo que considera un triunfo feminista y me cuenta las movilizaciones que hicieron dos años despues contra la violencia machista. Pero también cuenta algo que comparto: “parecía que éramos imparables”, yo añado “ es que para mí niña en los 80, parecía que España e incluso el mundo iban hacia otro sitio, pero no vimos ni esperamos lo que está ocurriendo ahora, este futuro no parece el de aquel pasado.


Aguilar admite que ha habido una especie de “bofetada psicológica” en la decepción politica con el partido que muchas pensaron feminista. Y Gallego apunta que quizá en esa misma repercusión y ese exito feminista fue cuando se empezaron a apropiar del feminismo quienes ni siquiera tenían ninguna relación con él. Y desde ahí, partidos políticos nunca antes interesados en apoyar al feminismo hoy en día se dicen feministas.

Y concluimos que quienes dijeron que nos iban a apoyar nos han traicionado, y no sólo no nos han apoyado sino que han acabado yendo en contra y diciendose feministas.

Reconozco que aquí ya dejo de ser entrevistadora y paso a ser votante y llevada por ello me animo a preguntar la que para mí y me consta que para muchas otras una cuestión importante.

Les digo: “Habéis hablado de concordia y de acercar posturas y me pregunto, dado que en el pasado yo he discrepado contigo, Pilar, en cuestiones de maternidad,¿cabe también la maternidad en ese acercar posturas y en el feminismo?” Y aquí es dónde Pilar termina por conquistarme, al opinar muy parecido a lo que opino yo: “Luchamos por los derechos de las mujeres a no ser madres y también por los derechos de aquellas que lo son. Y hay un filo peligroso en el que ni se puede descuidar a las madres ni endiosar a la maternidad desde el feminismo, porque venimos precisamente de rechazar la maternidad como obligación” aquí yo tengo muchas apreciaciones que darían para un largo debate que me encantaría tener.

Gallego manifiesta casi ofendida ante mis comentarios que ella también es madre, mientras ambas apuntan que la gran mayoría de las feministas son madres, y que les parece tan importante luchar por las mujeres que deciden no serlo como las que lo son, Aguilar entonces me recuerda con preocupación que acaba de salir elegida como presidenta de la Unión Europea una antiabortista que es de Malta. “¡Un país en la UE donde te encarcelan hasta tres años por abortar!” -me dice con justificada indignación, “...es increíble que te encarcelen por abortar dentro de Europa”, a lo que yo contesto con la misma intensidad, que también se encarcela a mujeres que pierden a sus bebés espontáneamente y les cuento algunos ejemplos de misoginia en los paritorios, y explico que a mi no me parecen hechos separados, que la falta de autonomía para abortar es la misma que he visto en los paritorios para parir. Y que la misoginia en ambas situaciones es aberrante.


Pero aquí es donde se evidencia la coherencia claridad y contundencia que compartimos más allá de nuestras diferencias, cuando Pilar sentencia: “Las feministas, no tenemos por qué ser uniformes en todo, siempre y cuando entendamos las líneas básicas sobre las que se basa el feminismo”.

Esas líneas están muy claras para las tres y son las que nos han unido en esta nueva defensa que nunca imaginamos que tendríamos que llevar a cabo.

La de ser mujeres, y la de nuestro movimiento por nuestra libertad como sexo oprimido.

Nos despedimos como las mujeres ocupadas y con un claro quehacer que somos, con prisas y promesas de seguir en contacto.

Y yo me quedo con ganas y necesidad de escucharlas mucho más.

Me voy directa a su web y por primera vez en mi vida, a mis 47 años me hago militante de un partido politico, el suyo, el nuestro. Y

lo hago desde la distancia y ofreciendo lo que sea que pueda aportar, porque me han recordado que el feminismo es de nosotras, las mujeres feministas y yo soy una de ellas, y como dice Pilar Aguilar, las feministas siempre acabamos consiguiendo nuestros objetivos, antes o después, pero los conseguimos. Y como dice Juana Gallego y sin que eso sea en absoluto incompatible: “Este es el momento”.

Y yo concluyo: Es que no hay otra.







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