Pero, ¿tú no te habías ido?


Ninguna crítica llega tan lejos como la que ya llevamos dentro.

En estos días creo escuchar alguna voz, en mi cabeza, que pueda cuestionar mi comportamiento en redes.

Y no por justificarme, sino para que quienes tan amablemente, y pese a los años, y las contradicciones, aún me seguís os hago una pequeña reflexión porque ya sabéis, lo personal es político, así que en esta entrada hablando de mí creo que hablaré inevitablemente un poco de todas, y si bien no es justificación es comunicación y respeto por las 25.000 personas que a través de redes me han seguido de una manera u otra en estos últimos años. Y también a modo de explicación para todas aquellas que escriben a una activista que ya no puede contestar.


Aunque pueda parecer que he vuelto no lo he hecho.

Dije que como activista me iba de redes y lo he hecho. ¿Y por qué? Pues por muchos motivos.

Entre otros y quizá el más simple, es que el enfado conveniente para utilizarlo de lanzallamas contra todo lo que está mal en el mundo, ya no está. Esto es gracias a mis psicólogas, primero Paz Ferrer Ispizua y ahora Laura Perales Bermejo y creo que por fin puedo decir que gran parte de la rabia que era mi gasolina vital ya no llena mi tanque.

Pero ¿estoy en redes?...No exactamente.


Como un espejo o como el Mago de Oz, lo único que he hecho todos estos años, ha sido reflejar la fuerza de todas nosotras, hacerla brillar y repetirla para poder creermela. La del brazo en alto era más bien un perro asustado ladrando mucho, por más fuerte que os pudiera parecer.

Y en el proceso lo único que hacía era perpetuar el abuso hacia mí y aniquilarme, utilizando el único lenguaje aprendido para hablarme.

Y ahora ya no, roto el espejo, emerge la identidad, por ahora con más preguntas que respuestas; quién soy, qué quiero, e insistiendo, qué quiero yo y pese a todo...Y las respuestas de momento me llevan paso a paso a la reconstrucción en el suelo arrasado por un año de traumas y dramas que casi acaban conmigo.

Y ahora en esta reconstrucción entre otras cosas he consolidado mi trabajo de una década en Matriactivista®, he conseguido juntar todo, proyectos inacabados, saboteados e incluso ideas que aún tenía por desarrollar. Desde allí y avisando por redes genero cursos y talleres que disfruto y facilito desde todo lo aprendido.

Cada semana además, nos juntamos en un maravilloso espacio virtual, para repensarnos, escribir y reconstruirnos.

Mis textos para Matriactivista® ahora los podéis leer en este blog y salen de la búsqueda de la felicidad y no de la rabia.


He registrado Matriactivista® como una CIC, una compañía de interés comunitario, un modelo británico, híbrido de ONG y pequeña empresa que me permitirá seguir haciendo mucho de lo que ya hacía, pero de una forma estructurada y teniendo más repercusión. Para así poder dedicarme por una parte a mi especialidad que es la educación perinatal, pero especialmente enfocada a acompañar a tantas profesionales que en España y Latino América luchan por cambiar las cosas a mejor y por otra crear un proyecto social, Ikaras, de rescate y restauración de la voz de las madres y mujeres en la tradición oral, especialmente en el canto. Y ya tengo un montón de proyectos preciosos esperando a ser llevados a cabo, tan pronto se financien.


Y también estoy juntándome de nuevo con mucha emoción e ilusión, con mujeres maravillosas a las que conocí en esas redes y que ahí siguen como los tesoros que no se van tras la ola.

Y además me he formado en cómo liderar coros para personas con Parkinson y ando escribiendo, investigando y cantando sin grandes pretensiones y por puro disfrute.

¿Y por qué os cuento esto? Porque lo que he aprendido es que del cambio lo que más cuesta es que cuando los demás insistan en verte y quererte como eras antes tú sigas queriéndote como eres ahora. Y que la alegría no puede perderse buscando la felicidad.

Y que en nuestra cultura el cambio incomoda y se castiga. Y la vida es cambio. E incluso en una vida vuelta del revés ahí seguimos aferrados, fosilizados en una Era que ya no existe. Hay que repensarse no ser presa de nada que nos maltrate sea esto el marido, el trabajo, las circunstancias o nosotras mismas.

La vida es el ahora y el aquí, no hay más. Y por si me quedaban dudas la menopausia de decorado en una pandemia me lo han sabido recordar.



Así que aunque parezca que he vuelto, digamos que no exactamente.

Mara rO es una mujer con una enorme experiencia vital y laboral que aprendió muchísimo tanto de sus traumas y dramas como en su activismo en redes y su trabajo como profesora de preparación al parto en Londres cuando se llamaba Jesusa y vivía en un enfado de su misma edad y que utilizaba muy bien a costa de inmolarse cada día, sabotear cada cosa que empezaba y empujar bien lejos todo lo que quería. Pero que ahora ha descubierto que para vivir necesita flores, poemas, un perro, cariño, decir lo que siente y quiere, quererse y sacar de la inmundicia todo lo que merece la pena y llenar el mundo de ello.

Y con esto digo que ya no soy activista y al tiempo creo que lo soy más que nunca.


P.s: Todo lo que habéis leído es una dolorosa y larga catarsis llena de sufrimiento producida por abusos y especialmente por descubrir el abuso de uno de mis hjos a manos de mi padre y por ello os pido encarecidamente que sigáis donando a El Mundo de los ASI tal y como hice y agradezco los más de 300 euros que recaudamos con mi propuesta que aún considero inacabada. El abuso sexual a la infancia destroza vidas.


Sí te ha parecido interesante este post quizá te apetezca unirte algún miércoles por la noche online con otras mujeres y madres para reflexionar juntas sobre nosotras y nuestras vivencias.


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