• Mara rO

Rocío Carrasco, lo personal y lo político.

Actualizado: abr 14

Cuando la luz de gas es social.

por Mara rO


Hoy tengo cita online, como suelen ser las citas en estos días, con una psicóloga maravillosa en Madrid.

Para una española emigrada hace más de dos décadas, y que en estos momentos se encuentra en Escocia, es una fortuna poder auto-explorarse el alma y la mente con alguien que no sólo entenderá mi idioma sino también las circunstancias sociales en las que se ambientaron mis dramas.

¿Y qué tiene que ver esto con Rocio Carrasco?.

Pues que gran parte de la razón por la qué hoy tengo esa cita es la violencia machista psicológica que sufrí siendo víctima de lo que hoy se conoce como violencia vicaria

y también directa.

Y es que si muchas de nosotras aún estamos peleando por reclamar lo más básico, es decir la brutalidad más aparente de los números que dicen que los hombres nos violan, pegan y matan con persistencia y ensañamiento y que por ello una de cada tres (a veces se dice que dos) sufre violencia machista, me temo que la invisibilidad de la violencia psicológica es realmente la película de terror que nadie ve, y lo terrorífico es que a menudo ni siquiera la víctima.

Y eso es lo que hace que, cuarenta años más tarde, yo aún tenga que ir a terapia.

La violencia machista psicológica es devastadora, y tal y como ha dicho brillantemente Rocio Carrasco, es perversa con la infancia.

La distorsión de la realidad por parte de seres narcisistas, misóginos, distorsionados ellos, desde la que educan a sus criaturas en un hogar hecho campo de batalla, no tiene otro nombre más que: perversa.

La distorsión de la que hablamos es tan profunda como para afectar nuestra visión sobre quienes somos, o si somos buenas personas o no, pero sobre todo es una sentencia a la infelicidad y especialmente a ser carne de maltrato sea por una misma o por nuestras parejas.

Aunque esto se vuelve complicado de analizar cuando vivimos en una sociedad que es la primera en utilizar tácticas maltratadoras con nosotras.

Cuando hablamos de hombres que presentan una doble cara, y que constantemente y con cuenta gotas nos hacen creer que no valemos, debemos preguntarnos qué diferencia tienen con la estructura social en la que crecemos las mujeres. Acaso socialmente ¿no podríamos decir que a las mujeres se nos valora por unas cosas pero no otras, que a las madres se nos desmerece de diferentes maneras, o que nuestra valía se infravalora en multitud de gestos?


No debatiré aquí los canales escogidos por Rocío Carrasco, ni cuánto pueda haber de espectáculo o de circo en su difusión. Pero recordaré que la falta de espacios para hablar a toda la sociedad sobre un problema de esta índole también es una cuestión machista. El separar las cuestiones humanas de los abusos a nuestro sexo o simplemente nuestros intereses, en un aparte social que los titula “violeta”, “sección mujer” o “ellas”. O cediéndonos un único día para reflexión pública en el calendario, día que además este año compartimos en informativos con un conocido violador y pederasta que por fallecer ese día y ser un afamado futbolista recibió tanto o más espacio que “nuestras” muertes y violaciones.


Es decir por lo general la matanza y maltrato de más de la mitad (e incluyo a la infancia) de la humanidad por parte de la otra, viendo la falta de espacios y canales pareciera ser un asunto a resolver por las víctimas.

Y esta víctima de la que se habla ahora y que es la Sra. Carrasco parece haber escogido el canal correcto, porque recordemos que la última vez que España habló de esto en términos similares pero además tarde y mal fue en el 97, en un programa (posiblemente asumido de mujeres) en el que la por desgracia famosa Ana Orantes, relató un calvario similar también para seguir viva, por desgracia, y por una sociedad que no supo actuar, no lo consiguió.

Ella gritó y no fue escuchada.

Este grito que emite ahora Rocío, por sus circunstancias o por ser una decisión muy meditada, no lo sé. Suena muy alto.

Y yo como víctima que va a terapia hoy a las doce, con recuerdos que aún no me dejan respirar con libertad, sólo espero que se escuche de una vez por todas a las mujeres y madres, porque el retraso ofende, hiere y mata.

Y que si realmente se quiere reflexionar se haga de manera profunda. No se trata únicamente de reflexionar cómo se malinterpretó, desoyó o malversó el silencio de Rocio Carrasco. Lo personal es político, y por tanto se trata de analizar con una conciencia predispuesta a la escucha, cómo se nos malinterpreta, desoye y malversa a todas las mujeres, todos los días y empezando por los programas, anuncios, artículos y películas emitidos desde esas compungidas y contrictas plataformas mediáticas.

© Mara rO





739 vistas2 comentarios