Intrusismo

Llevo más de veinte años en Reino Unido y el intrusismo es un concepto que no conozco en inglés, no sabría ni qué palabra utilizar.

Y sin embargo es uno que aparece una y otra vez cada vez que leo cosas en España.

y es una de esas cosas que como emigrada se me hacen extrañas. Quizá sea porque me he formado, vivo en una cultura muy enfocada lo multidisciplinar y en la que el respeto y la decisión informada de cada cual siempre priman. De hecho para mí fue especialmente chocante aquello ocurrido entre el Colegio de Enfermería en España acusando a las doulas de canibalismo. Algo que con mucha vergüenza tuve que explicar a mis amigas matronas y activistas en Londres, que me escribían diciendo que debía haber un problema de traducción en Google.


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En Reino Unido me he formado y llevo 10 años ejerciendo como especialista en Educación Perinatal y por tanto gozo del respeto que merece mi profesión como tantas otras sin más ni menos, y muchísimas matronas han venido a observar mis clases como parte de su formación. Ahora además también se forman conmigo desde todas partes gracias a Internet.


En nuestra formación aquí, nos formamos única y exclusivamente en la educación de adultos en la etapa perinatal y durante tres años nos instruimos en facilitación, educación, dinámicas de grupos, pérdida, decisión informada, diferencias culturales, etc y cada año tengo que completar actualizaciones (a menudo impartidas por matronas) sobre analgesia, manejo de complicaciones obstétricas y todo tipo de días de estudio sobre facilitación, parto en el agua, partos generates, la atención de prematuros y un larguísimo etcétera.



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Y por tanto en Reino Unido coexistimos de manera colaborativa con las matronas que imparten las clases gratuitas de la seguridad social, matronas que dan clase de manera privada, y últimamente con otras que han aparecido con fuerza, profesoras de yoga e hipnoparto, que van sumándose a la oferta.



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Curiosamente cuando estas últimas empezaron a aparecer yo las sentí más como una crítica que como intrusas. Es decir me llevaron a plantearme ¿qué es lo que nosotras las especialistas no estamos haciendo bien o no ofrecemos para que las mujeres empiecen a querer otro tipo de clases, tras muchos años habiendo sido las nuestras las únicas?

Porque si bien es tentador decir que sólo yo poseo el título para hacer lo que hago (y casi a nivel mundial diría porque no hay otra especialidad universitaria equivalente en ningún otro sitio). Y lo clásico de que me ha llevado mucho tiempo y esfuerzo "llegar a donde estoy" ( Aquí incluso levantaría un dedo y haría una pausa dramática)


No me sale, para empezar yo no creo que con el ejercicio de una profesión o el aprendizaje se llegue a ningún sitio, el día que lo haga tendré que cambiar de trabajo. Y pese a que cuando doy clase y me cuentan barbaridades de lo que les dicen en clases de preparación al parto en yoga o en hipnoparto. No se me ocurre ni pensar que todas las profesoras de yoga son así, ni que la mujer no "debería" ir a esa clase.

Es tentador, podría llegar a España donde además de las citadas dan ahora clases sexólogas, psicólogas y doulas. Sacar mi diploma de la Universidad de Bedfordshire y decir que son todas unas intrusas.



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Pero esto siempre lleva al mismo punto, una y otra vez. La infantilización de las mujeres, el machismo y el paternalismo. La estrechez de miras y la falta de opciones.

Y además una pérdida de tiempo enorme que se necesita con urgencia para cambiar las cosas y dedicarnos a mejorar.

Estos discursos de intrusismo nacen de la precariedad y la falta de autoestima profesional y acaban por errar el tiro. Fomentando varias ideas, a mi parecer, erróneas. Pero, la que a mi más me preocupa, es la de inferir que a las mujeres nos van a engañar, es decir no sabemos lo que nos conviene.

Una premisa desde la que reivindicar la libre elección de las mujeres en sus partos, su autonomía y su capacidad de decisión, se vuelve imposible o cuando menos incoherente.


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Así que pese a tener la opción de mirar el panorama en España y empezar a sentenciar que son todas unas intrusas en mi profesión, lo que hago es dar clase a quién quiera venir, de cómo dar clase a todos esos colectivos, porque lo contrario me parece absurdo, porque amo tanto mi profesión y confío tanto en lo que hago que mi único deseo es que quien sea que las mujeres elijan que por lo menos lo haga bien y desde la información y no la monserga o la infantilización o la réplica de lo que ya se hace. Y que quien sea que quiera aprender de lo que hago para lo que sea lo pueda hacer. No tengo otro objetivo.

Quiero que mi país y todas las interesadas se beneficien de lo que sé porque me parece indispensable. No tengo ninguna necesidad de hacerlo, me ha costado hasta amenazas (me da la risa diciendo esto) y sin embargo me parece esencial y de justicia.

De hecho después de una década de activismo ahora creo que no hay mayor activismo que el empezar a remar todas por lo mismo y que cada una contribuya como pueda y desde lo que sabe y las mujeres sabemos perfectamente distinguir profesiones, no somos idiotas y como tanto predicamos tenemos derecho a nuestra autonomía y capacidad de decisión ¿no?. Seamos por tanto mujeres defendiendo a las mujeres.

Porque en realidad la falta de respeto siempre viene del mismo sitio.

Por suerte después de una década veo que el panorama cambia, y en eso me voy a centrar, en trabajar con todas ellas, y eso hay que decirlo más, tenemos que amplificar esas voces, hay muchas mujeres desde todos los ámbitos generando el cambio y colaborando para que las mujeres gocemos de los derechos que nos pertenecen.

Y para mi es un honor y un placer trabajar con todas las que en medio de semejantes luchas de poder se apuntan a mis cursos para hacer las cosas lo mejor posible, y las que de muchas maneras colaboran gustosas con todo lo que hago, porque al final se trata como siempre de mirarse a una misma y preguntarse ¿qué puedo hacer yo para cambiar las cosas? y de buscarnos juntas.


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